
El silencio nos envolvi a todas y todos los que escuchbamos. Haba lgrimas. O, tal vez, un poco ms. Cre percibir que el querido colega y amigo Pepe Costa se quebr. En la pantalla del ordenador vi que, con premura, busc un matecito para supongo- desatar ese nudo en las gargantas que, como a l, nos enmudecieron. Hola Pepe que tal, muy buenos das. Aunque esta es una manera de decir. Verdad? Porque para m ste [llora] es el da ms triste de mi vida porque hoy, hace un ao, que le perd a Leo [Veras]. Que lo callaron por su trabajo. Para m, es muy difcil seguir adelante sin l. Fueron las primeras palabras que comparti con nosotros Cintia Gonzlez, la viuda de Leo.
ES LA VIDA VERDAD?
La conexin para que se agregara a la sala de zoom fall una y otra vez. Un bajn. La escuchbamos a travs de un mensaje de audio en WhatsApp. No est siendo fcil. Pero es la vida, verdad?, aadi con voz entrecortada pero firme. Saba con precisin el peso especfico de cada palabra que expresaba. Record que Leo, hizo su trabajo y, por eso, lo mataron y confes que para ella, es una pena, que se pasaron un ao [investigando] y, hasta hoy, no tengo respuestas. As que, como ya dije en varias oportunidades, son tantas las preguntas que me hago a diario pero ninguna, [no tengo] ninguna respuesta. [Estoy] Sin, ninguna respuesta.
HISTORIA CONOCIDA
A Leo Veras, los sicarios lo mataron con once balas de 9 mm que perforaron su cuerpo y lo remataron con otro disparo que destroz su cabeza cuando procuraba escapar del ataque. Estaba derrumbado en el suelo de la vivienda familiar. Historia conocida. Solo da cuenta de la crueldad paga que estos criminales venden a los autores intelectuales de este tipo de delitos que siempre estn protegidos por algunas de las sombras que proyectan sobre ellos los que detentan y abusan de poderes para camuflar negocios ilegales y transnacionales. Ante nuestro silencio profundo Cintia aade: Nadie se imagina el dolor que yo paso da a da [estalla en llanto, casi como que se ahoga, pero se esfuerza y sigue] por haberle perdido a l, porque l era mi todo. Cuando los asesinos irrumpieron en la casa de Leo y Cintia la familia cenaba.
l fue una excelente persona para quienes le conocieron. Tuvo muchos amigos de verdad. Hizo bien su trabajo y, por el hecho de hacer bien el trabajo que l haca, lo callaron. [Contiene el llanto] Interrumpieron nuestra mesa familiar. En mi familia, que nunca ms va a superar todo eso [solloza], ese da lo pasamos solos ante Dios. [Pero advierte que, sin embargo] estamos muy de pie. Escuchamos como respir para recomponerse y seguir. No eran necesarias las preguntas. Los que la oamos, Emmanuel Colombi, de Reporteros Sin Fronteras (RSF); Santiago Ortiz, del Sindicato de Periodistas del Paraguay); Angelina Nunes, del Programa Tim Lopes y de la Asociacin Brasilea de Periodismo de Investigacin (ABRAJI, por su sigla en portugus); Guilherme Canela, jefe de Libertad de Expresin y Seguridad de Periodistas de UNESCO, con despacho en Pars, supimos que ramos testigos de un momento sagrado. Hablaba, desde el alma, una mujer desgarrada. Profundamente herida. La reunin prevea que debatiramos, en el contexto de la constituida Mesa para la Seguridad de Periodistas y bajo el lema No se mata la verdad matando periodistas, qu hacer y cmo hacerlo, para enfrentar el flagelo de las violencias que, solo en el Paraguay, arrebat la vida de 19 comunicadores profesionales. Destruyeron 19 familias. No s por qu record al Nano Serrat. Supongo que mi corazn estrujado procuraba una descompresin.
Nada tienes que temer/Al mal tiempo buena cara/La Constitucin te ampara/ La justicia te defiende/La polica te guarda/El sindicato te apoya/El sistema te respalda/Y los pajaritos cantan/Y las nubes se levantan No sirvi de mucho. Lo que les quiero pedir, realmente clam Cintia- es que, a travs de ustedes, se pueda hacer justicia porque yo, sola, no puedo. Estoy ms perdida que no s qu, porque no tengo el apoyo de nadie. Est siendo muy difcil. Ms silencio. Como explicarle que, en los ltimos aos, cada cuatro das, en algn lugar del mundo, asesinan a una o a un periodista. Con agradecimiento revel, de corazn, que a travs de tu apoyo [Pepe] pude, por lo menos, saber algo de lo que est pasando, de lo que hay del caso, de lo que estn haciendo con la investigacin. Sola no consigo saber nada [porque] nadie, nunca, se me acerc a decirme en qu situacin se encuentra el caso.
Necesito el apoyo de ustedes para que se resuelva el caso de Leo. Para que se haga justicia. Yo s que [llora con desconsuelo] si fuera uno de los compaeros de l [el asesinado] l no dejara de balde [esa muerte]. l iba a investigar, iba a sacar Algunas y algunos mirbamos hacia abajo. Cre ver alguna compaera que tomaba notas. Cintia haca catarsis. Se desahogaba. Nos arrojaba con sus sentimientos. Hasta descubr que, en voz baja, tambin se puede gritar. A Leo, prcticamente, mucha gente ya se lo olvid. Porque [dice comprensiva] ac, en la frontera, no es fcil que uno [el periodista) haga el trabajo. Es difcil. Me pongo en el lugar de cualquier otra persona que tema por su vida porque [por lo que pas y pasa aqu] no puede hablar, verdad? Nos record que estudia medicina. Que, en agosto terminar sus estudios. Con dignidad pidi trabajo, para que me pueda mantenerme y mantener a mis hijos y, con un suspiro profundo, se despidi agradecida.
SLO CON JUSTICIA...
Cost volver al zoom que tuvo un antes y un despus de Cintia. La msica volvi para ayudarme. Imagin la increble voz de Jairo, artista popular, cordobs argentino, a quien ms de una vez Pars homenaje en tiempos de exilios: Solo con justicia, solo con justicia/Nos haremos dueos de la paz/Quiero que mi pas sea feliz/Con amor y libertad. Te quiero, Cintia. A vos y a tus hijos. Y, en vos y en tus hijos, a todos los hijos, las hijas, las viudas y los viudos que cayeron asesinados y dejaron sin voz a nuestros pueblos y a la democracia, que tanto nos cuesta construir. Asummoslo, la libertad de expresin est bajo fuego, como denunci Canela. Las y los periodistas tambin. En ese contexto, sentenci: Ante el homicidio de un o una periodista tenemos un doble asesinato. El de la persona y el de la libertad de expresin. Basta!
LA NACIN