
Según denuncian los propios empleados, la empresa lleva meses incumpliendo con el pago de los turnos nocturnos y, para colmo, no realiza los aportes al Instituto de Previsión Social (IPS). Esto significa que los obreros quedan sin cobertura médica, sin jubilación y completamente desprotegidos, mientras continúan cumpliendo duras jornadas de trabajo en condiciones extremas.
La ley es clara. El artículo 18 de la Ley Nº 98/92 obliga a todos los empleadores a inscribir y aportar al IPS por cada trabajador. Pero Frigonorte parece ignorar la ley y también la humanidad de quienes sostienen la producción con su esfuerzo diario.
Los empleados aseguran que no darán un paso atrás hasta que la empresa cumpla con sus obligaciones. “No pedimos regalos, pedimos justicia”, sostienen frente al portón principal del frigorífico.
Mientras tanto, la dirección de Frigonorte guarda silencio, en una actitud que los trabajadores califican como una falta total de respeto y sensibilidad social.
El conflicto recién comienza, pero los trabajadores prometen seguir firmes hasta que la empresa deje de pisotear sus derechos.