
De acuerdo con las investigaciones, Domínguez Morel habría ingresado en varias ocasiones al Palacio de Justicia únicamente para marcar su entrada y retirarse inmediatamente, conducta que, según testigos, realizaba con total impunidad, amparado en la influencia de su padre dentro del Poder Judicial.
El juez Elvio Insfrán, vicepresidente segundo de la Circunscripción Judicial de Amambay y encargado de la disciplina de los funcionarios judiciales, confirmó la existencia de un sumario interno. "Se pudo constatar que el funcionario marcaba su asistencia y se retiraba del lugar de trabajo. Por ese motivo, se emitió una acordada que prohíbe terminantemente este tipo de prácticas", manifestó el magistrado.
Con respecto a la desaparición de la evidencia, Insfrán señaló que el hecho fue comunicado a la Superintendencia del Poder Judicial y que podría derivar en la destitución del funcionario involucrado. La pérdida del objeto constituye una falta grave, dado que el machetillo forma parte de las pruebas de un juicio oral por robo agravado.
Compañeros de trabajo del funcionario denunciaron que Domínguez Morel abusaba de su condición de “hijo de camarista” y que nunca respetó las normas internas de la institución. Según los denunciantes, el poder e influencia de su padre dentro del sistema judicial le habría permitido actuar con impunidad durante años.
El caso vuelve a poner en evidencia el nepotismo y la falta de control interno en el Poder Judicial, donde las relaciones familiares y el uso indebido de la influencia continúan minando la credibilidad institucional.